Estimado líder
Firmé esta carta porque tengo mucho skin in the game en el desarrollo tecnológico de la región
Está circulando una carta firmé y que marca un precedente: miembros de startups y corporativos pidiéndole permiso a sus jefes para ir al AI Summit en Bogotá el 7 y 8 de mayo. La boleta cuesta 451 dólares y la carta, básicamente, es un ejercicio de persuasión de cuatro párrafos para que el jefe apruebe el gasto. La leí varias veces.
Voy a ser transparente antes de seguir: Truora co-organiza el AI Summit junto con Colombia Tech Week. Tengo skin in the game. Sin embargo, se nota la urgencia en organizaciones de todos los tamaños en Colombia y Latinoamérica por optimizar procesos mediante tecnología para redefinir los próximos 20 años de su carrera.
¿Quién está en ese escenario?
La carta menciona que “más de 70 speakers que ya ejecutaron, ya fallaron, ya escalaron.” Algunos nombres: David Ross, Chief Evangelist de Miro, va a hablar sobre cómo cambian los equipos de producto cuando la IA deja de ser un experimento y se vuelve infraestructura. Eliuth Triana de NVIDIA. Alejandro Betancourt de Mercado Libre. Abel Reyes-Angulo de Walmart Global Tech. Paula Bárcenas de TikTok.
Carlos Ortiz de Globant. Diego Olcese, CEO de Crehana, que va a contar qué pasa cuando llevas la IA del concepto a la operación (qué funciona, qué no, qué se necesita para generar impacto) con la perspectiva de alguien que construyó una plataforma de aprendizaje para toda Latinoamérica.
Jaime Arrieta de Buk. Juan Andrés Martínez Castro de LinkedIn. Matías Rojas de LATAM Airlines, que tiene 80 modelos de machine learning en producción y más de 120 exploraciones de IA generativa en los últimos dos años. Sara Maldon de Make y Hassan Saab de n8n van a mostrar cómo escalar automatizaciones de manera robusta, con demos en vivo.
Son más de 50 ejecutivos de empresas que están operando IA en producción, no experimentando con ella en un sandbox. NVIDIA, Mercado Libre, Walmart, LATAM Airlines, LinkedIn, Globant. Empresas que facturan desde cientos de millones hasta cientos de miles de millones de dólares. Y van a estar en Bogotá, dos días, compartiendo lo que les funcionó y lo que no. Dígame cuándo había pasado eso en Colombia.
Las AI Clinics: de donde uno sale con tarea
Hay una parte del evento que se llama AI Clinics, y es la que yo creo que le cambia la cara a la vaina. Las clinics no son charlas. Tú llegas con un proceso de tu empresa (marketing, operaciones, ventas, lo que sea) y sales con un plan de implementación para el lunes siguiente. Para el lunes, no para “el próximo trimestre.”
La carta de los empleados lo dice bien: “No hay una oportunidad más directa en la región para garantizar que la IA haga parte de nuestro día a día.” Yo creo que tienen razón, y que el valor diferencial del Summit está más en las clinics que en las conferencias magistrales. Los talks te dan contexto. Las clinics te obligan a hacer. Y en un país donde el 66% de las empresas dice que ya superó la etapa inicial de adopción de IA pero casi nadie tiene resultados tangibles en el P&L, “obligar a hacer” es exactamente lo que falta.
451 dólares vs. 60 slides de un consultor
La carta tiene una línea que me gustó: “una consultoría con ‘experto de IA’ nos puede costar miles de dólares y el resultado son 60 slides llenas de teoría.” Es verdad. Yo he visto esas slides. Todos hemos visto esas slides. El retorno de un evento donde Walmart, LATAM Airlines y Mercado Libre te cuentan cómo implementaron IA, con números, con errores, con tiempo real, es incomparablemente más alto que el de un PDF bonito que nadie va a ejecutar.
451 dólares no es barato. Lo entiendo. Pero es una inversión que se deprecia cada día que no la haces. Cada semana que pasa sin que tu equipo entienda cómo usar IA en su trabajo es una semana que te estás quedando atrás de la gente que sí lo está haciendo. Y en la velocidad a la que se mueve esta tecnología, “atrás” se acumula rápido. Como interés compuesto, pero en contra tuya.
El papayazo
La carta cierra con una palabra que me encanta: “papayazo.” La versión colombiana de decir que la oportunidad está servida en bandeja de plata y lo único que hay que hacer es tomarla.
Coorganizamos este evento porque llevo meses apostándole a que Colombia se mueva con más agresividad hacia la provisión de servicios y creación de capabilities basados en inteligencia artificial que puedan impactar el desarrollo de la región.
Lo escribo en este Substack, lo digo en entrevistas, lo en reuniones de Truora. Y en algún momento uno tiene que dejar de opinar y hacer algo. El AI Summit es eso: juntar en un solo lugar a la gente que ya está haciendo, para que los que están pensando en hacer dejen de pensarlo y empiecen.
Si tu jefe necesita una carta de cuatro párrafos para entender por qué su equipo debería estar aprendiendo IA en 2026, probablemente ese jefe también debería ir.


Excelente. Nos vemos ahí